Una rosa marchita
Una rosa marchita
es el destino del mundo, amor;
el sol ya
no la venera, es cierto.
Y, sin
embargo, como heroína en un tiempo lejano, continúa blandiendo su bandera.
ya nunca
de la naturaleza.
Y, sin
embargo, continúa llena de luz y de color.
Todavía
conserva como en las mañanas primaverales, como en las montañas colombianas, como
en los jardines franceses...
La fuerza
de la tierra, la belleza de lo natural y la voluntad del que te quiere.
su
belleza muerta reconforta la mirada furtiva de quien la contempla una y otra
vez,
queriendo
descifrar su origen, queriendo entender su fundamento.
Pero su
belleza no se escapa del hombre que la advierte, de la mujer que la descifra,
del amor que
la sustenta.
¿Quién
debe juzgar al hombre que le dio muerte?
Una rosa
marchita establece el orden del mundo e intenta descifrar los laberintos del
corazón.
es la
representación de un momento, de un lugar, de un deseo…
Es,
también, la brevedad de un instante, el ocultar de la historia, la
imposibilidad de las palabras…
Una rosa
marchita es mi deseo de existencia, es tu existencia en mi deseo.
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