Camino en un lugar maligno donde habitan los ruidos

 

Camino en un lugar maligno donde habitan los ruidos, 

de cuyo dolor mis oídos claman la bastedad del alma, 

y de cuyo dolor la grieta presenta el vacío. 

 

Camino persiguiendo el alba.

Sin percibir que atrás va surcando el río, 

de los rumores, del corazón y del alma. 

Camino en soledad; camino donde quizás ya no hay más camino.

 

Ando lento, parco, silencioso y cansado.

Camino comparando el surco que van dejando mis huellas, 

con la aurora, con el abismo y con el frío. 

 

Yermo y sin esperanza, 

me miro ante las gentes sin futuro y sin destino.

 

Miro sus ropas trasegadas y, ellos miran mi ceño fruncido. 

Saludo al infame, al ebrio y al hastío. 

Me pierdo en la neblina, también en el vacío, 

así como se pierde todo aquello que nace de mi pensar sombrío. 

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